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DIMENSIÓN GLOBAL Y LOCAL DEL MLNV (1967-2015) (2) - Historia del MLNV
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DIMENSIÓN GLOBAL Y LOCAL DEL MLNV (1967-2015) (2)

Fase de la negociación (1977-1989)

En 1974, el IRA, el Frente de Liberación Corso y ETA, junto con sus respectivas ramas políticas, así como otras organizaciones de otros países europeos, firman la “Declaración de Brest 1” donde unen la lucha contra “el neocolonialismo” de los países desarrollados respecto a las nacionalidades con la lucha por el socialismo. Estas tres organizaciones político-militares, en el ámbito de los estados de Gran Bretaña, Francia y España, plantearon un frente común y pusieron en marcha una importante ofensiva. El aspecto diferencial del Estado español fue que allí se estaba produciendo un proceso de transición de un régimen dictatorial a otro de democracia representativa. Eso significó que el impacto de la ofensiva político-militar de la izquierda revolucionaria vasca fuera significativamente mayor. Francia y Gran Bretaña contaban con unas instituciones fuertes y con una sociedad civil consolidada en torno a sus valores. En el Estado español, donde la crisis económica de 1973 se notaba con especial dureza, la situación era de mucha inestabilidad, a la que voluntariamente contribuyó el que las diversas ramas de ETA, junto con otros grupos armados revolucionarios, entraron en el proceso causando más muertos que en los peores años del franquismo. Más de 300 policías y militares fueron asesinados entre 1977 y 19812 . Esta fue la máxima causa del golpe de estado, parcialmente fallido, de 1981.

A lo largo de este periodo, ETA estructuró el conjunto del MLNV. Mao Zedong había definido “el frente unido, la lucha armada y el partido 3” como las tres armas mágicas de la revolución. ETA creó un proyecto de partido comunista vasco dirigente que se concretó en el surgimiento de EIA (Partido para la Revolución Vasca) pero que finalmente derivó en la consideración del Bloque KAS de organizaciones sociales, políticas y armadas como partido dirigente 4. De esa manera, con la creación en 1979 de la Unidad Popular Herri Batasuna y la persistencia de la lucha armada, el bloque dirigente, la unidad popular y la organización armada pudieron concretar la trinidad revolucionaria definida por Mao. ETA también intento proyectar “dentro de la democracia burguesa” una “estrategia de poder popular” en la que pretendía “la potenciación de los organismos autónomos de las clases populares vascas, con prioridad sobre las formas de participación electoralista 5 ”. De esta manera, los organismos del MLNV se constituirían en instituciones paralelas a las creadas por el proceso de la Reforma. Ese intento fracasó por el arraigo creciente de las instituciones vascas derivadas del pacto entre el PNV y las fuerzas estatales, tras la aprobación del Estatuto de Gernika en 1979. En todo caso, en coherencia con el Agiri de 1974, la izquierda revolucionaria vasca legalizó sus organizaciones y continuó con una línea ascendente de lucha armada.

Mientras el resto de las fuerzas políticas antifranquistas españolas, incluyendo el PNV en el País Vasco, decidieron pactar con los herederos del franquismo una transición hacia un sistema de democracia representativa, el MLNV, es decir, el conjunto político-militar-social de la izquierda revolucionaria vasca, decidió tomar otro camino. Esta intento monopolizar el concepto de “ruptura democrática”, que había sido común entre las fuerzas antifranquistas, confirmando el aserto del filósofo José Luis López Aranguren de que los revolucionarios vascos fueron casi los únicos en todo el estado que “no entraron en el juego de reforma sin ruptura 6” . La “ruptura democrática” significaba que la continuidad de los aparatos políticos, legales, policiales y militares del régimen franquista debía romperse y estos debían ser sustituidos por otros. Sin embargo, esos aparatos pasarían intactos al nuevo régimen 7. También era verdad que en 1977 hubo elecciones libres en las que la izquierda revolucionaria vasca participó, tomando posesión y haciendo uso de su representación institucional. El rechazo de la ley por parte del MLNV no significó que no iba a utilizar las ventajas derivadas de ella.

Sin embargo, con la muerte del dictador y las elecciones democráticas, la situación había cambiado tanto objetiva como subjetivamente. Y por tanto el MLNV propuso una vía democrática alternativa. Para ello, planteó un programa mínimo, una alternativa táctica, llamada KAS, mediante la que quería negociar con el Estado las nuevas condiciones democráticas. La combinación de la presión política, armada y de masas fue el medio para forzar esa negociación en unas condiciones ventajosas. Para reforzar la presión armada, ETA utilizaría el recurso del coche bomba 8 . En paralelo, el Estado español puso en marcha una dinámica de “guerra sucia” desde los últimos años del franquismo. Los GAL (Grupos Armados de Liberación) fueron el último grupo armado de violencia parapolicial cuya acción terminó en 1987. Es un factor a considerar: la represión, la tortura, la guerra sucia que hubo desde el principio de la acción de ETA, acompañada de una campaña de protestas y manifestaciones antifranquistas y antirrepresivas que se prolongaron con intensidad desde los años 70 hasta mediados de los 80 (con una ración casi diaria de manifestaciones, marchas populares y lucha callejera con la policía en muchos pueblos y ciudades del País Vasco) fueron el caldo de cultivo de una nueva generación de jóvenes vascos que por esa razón engrosarían las filas de ETA también durante la etapa democrática.

El planteamiento de un programa mínimo fue una constante de la historia del MLNV ya que, como dice un texto de la izquierda revolucionaria vasca de 2016, este programa“es el que hace referencia a los retos tácticos, inmediatos o a tareas concretas para crear nuevas condiciones objetivas para nuevos estadios de lucha 9 ”. El programa mínimo es un programa transicional, apropiado para lo que Mao Zedong denomina etapa de Nueva Democracia, en la que el movimiento revolucionario lidera la constitución de un sistema político que todavía no es socialista pero que, por la iniciativa revolucionaria, está en vías de ello. Es actualmente el marco de lo que se denomina como “revolución nacional democrática”. Todo programa o propuesta es un arma de lucha para avanzar al objetivo de una nueva etapa. La negociación con el estado es declarada como un nuevo frente de lucha y una fase transicional a otra fase superior 10. De esta manera, la vieja espiral de acción-represión-acción se transmutó en otra nueva de acción-negociación-acción.

Un texto del MLNV de 1987 llamado “Alternativa y Negociación” pondría las bases de este tiempo sobre este tema. Este decía que en la nueva fase había que olvidar todas las ilusiones de victoria militar y revolucionaria por medio de la insurrección armada y popular. La negociación se tenía que poner en el contexto de una estrategia de “guerra prolongada y de desgaste” y de creación “de una nueva correlación de fuerzas favorables” para obtener “conquistas irreversibles” en el proceso de negociación. Pero la “alternativa” era sólo “un punto de apoyo para avanzar superándolo 11”. No existe garantía real de finalización del conflicto hasta el fin del capitalismo, ya que como decía Mao Zedong, “siempre habrá un ejército mientras persistan los antagonismos de clase 12”.

Pasamos, pues, a la fase de la negociación. Esta se produjo en 1989 con las Conversaciones de Argel. Sin embargo, pese a que ETA se constituyó en sujeto negociador, en un país que le había sido solidario y le había ayudado, estas se rompieron pronto. La situación internacional, a fines de los 80, era diferente. La caída del muro, la perestroika (a la que era contraria la izquierda revolucionaria vasca), fue un factor determinante. El gobierno de Argelia expulsó a la delegación de ETA. En el País Vasco, desde 1979, se dio un proceso de institucionalización que supuso el restablecimiento de las instituciones vascas, del Gobierno Vasco, abolido por la dictadura franquista. El PNV pudo hacer realidad su antiguo proyecto de Estatuto para tres provincias vascas. Y en las elecciones autonómicas de 1979 fue elegido como presidente vasco el candidato del PNV Carlos Garaikoetxea. En 1989 el Gobierno Vasco era presidido por el PNV, con José Antonio Ardanza, en coalición con los socialistas españoles. La ruptura del proceso de negociación de Argel fue social y políticamente un fracaso para la izquierda revolucionaria vasca.

El recomienzo del marxismo y la socialización del sufrimiento (1989-1999)

Tras la negociación de Argel, ETA sufrió una fuerte crisis de militancia y de operatividad. El MLNV sufrió, también, una crisis organizativa, social y electoral importante. La situación internacional ya no se dibujaba favorable para los movimientos de liberación. Era la etapa de caída de la URSS y sus aliados, el eje con el que el MLNV se había históricamente identificado. En estas circunstancias, diversos teóricos revolucionarios plantearon la necesidad de un “recomienzo” del marxismo, que es el término que usa el teórico maoísta francés Alain Badiou, de cara a la nueva era post Muro de Berlín 13. Estos aspectos y la relación que tienen con el MLNV han sido remarcados y consignados por varios autores, (Rekondo, 1998 14 , Artola, 2005 15 , Bullain, 2011 16 ).

Dentro del ámbito de la Teoría Francesa o simplemente la Teoría, las aportaciones de Louis Althusser y Jacques Derrida son importantes de cara al replanteamiento de la lucha revolucionaria en las nuevas circunstancias. Althusser había declarado la Teoría como la aplicación de la lucha de clases en el ámbito de la filosofía 17. En su autobiografía, previó un eclipse de la idea revolucionaria y la supervivencia de “islotes de comunismo” en los “intersicios de la sociedad 18”. Sería esa propia Teoría la que cumpliría el papel de “islote” en el mar de la victoria capitalista.

Siguiendo su estela, Jacques Derrida, en su libro sobre Marx en 1993, trató de reivindicar los aspectos más importantes del comunismo. Haciendo un juego con el concepto de espectro, usado por Marx y Engels en el Manifiesto, consideró que el fantasma del comunismo (como el del padre de Hamlet) seguía vivo en un tiempo dislocado, que es el nuestro. Los revolucionarios actuales serían los hijos de ese espectro que tenían que cumplir la labor del padre muerto. La espectralidad del marxismo se manifestaría así en que es la única teoría que prevé su propia deconstrucción o, dicho en sus palabras, que tiene en cuenta “los efectos de ruptura o de reestructuración 19 ” sobre sí misma. Subrayó que el marxismo también era la primera doctrina con vocación de globalidad geoestratégica y lanzó la bendición profética de la necesidad de una nueva internacional. Así como hizo una defensa del terror y la necesidad de la violencia revolucionaria, sin los cuales solamente estaríamos aludiendo a la recuperación arqueológica de un Marx filológico-filosófico 20. Concluye: “No hay porvenir sin Marx. Sin la memoria y sin la herencia de Marx”.

El teórico marxista Daniel Bensaid remarcó la importancia que tuvo la reflexión de Derrida, que, además, fue realizada justo un poco antes de las huelgas de Francia de 1995, consideradas, por el periodista de Le Monde Diplomatique Ignacio Ramonet, como “la primera protesta colectiva, a escala de todo un país, contra el neoliberalismo 21”. En esos momentos, Ramonet reformularía con éxito la contradicción capital/trabajo para las nuevas circunstancias, señalando el enemigo principal: el neoliberalismo y el Pensamiento Único. En el nuevo lenguaje revolucionario “neoliberalismo” sustituiría al “capitalismo”. Frente al conglomerado de estados, multinacionales y organismos públicos internacionales que conforman el “pensamiento único”, Ramonet propuso el Foro Social Mundial como la gran alternativa, representando“la primera asamblea de la humanidad 22”. En ese mismo lenguaje ETA diría: “La globalización neoliberal es una dictadura global 23”. La izquierda revolucionaria vasca, a través de sus redes internacionalistas, se sumó por diferentes vías a este Movimiento Antiglobalizador, en el cual convergían movimientos muy variados. En todo caso, le ofrecieron un nuevo marco global desde el cual persistir la lucha revolucionaria en territorio vasco con un compromiso renovado, ligado a otras luchas en otras latitudes.

En Euskadi, un grupo de profesores universitarios, cercanos a la izquierda revolucionaria vasca, que formaron parte del colectivo, J. Agirre, trataron de adaptar las categorías de la Teoría y de Alain Badiou a las circunstancias vascas. Haciendo suyo el llamamiento de Badiou de recomienzo del marxismo, planteando la permanencia del materialismo dialéctico como forma de ver el mundo, J. Agirre definió a ETA como “el Evento” de la historia vasca y al MLNV como un “múltiple infinito” o un sujeto de sujetos, como el nuevo tipo de sujeto. Asimismo, denunció la ideología ética, los derechos humanos y la democracia, como los valores ideológicos con los cuales el neoliberalismo pretendía convertir el nuevo orden post-muro de Berlín en algo indiscutible e inatacable 24

Dentro del MLNV se recogió este bagaje y se hizo un esfuerzo teórico y práctico por adaptarse a los nuevos tiempos sin renunciar a lo principal de su propia tradición revolucionaria. En 1992, el Bloque Dirigente KAS proclamó, “Nuestra práctica está inmersa, esencialmente, en la lucha mundial de la humanidad contra el Capital. Nos encontramos abocados a escoger entre comunismo o caos 25”. Con esta reafirmación en los principios, el MLNV planteó una nueva estrategia que sin abandonar el paradigma de la negociación ETA-Estado, sirviera para crear las condiciones de un avance en una época de retroceso. La Unidad Popular Herri Batasuna aprobó la Ponencia Oldartzen 26 en 1994 que formalizaría lo que se llamó “la socialización del sufrimiento”. Este concepto básicamente consistió en la ampliación por parte de ETA de sus objetivos (en los cuales empezaría a contarse cargos públicos y políticos de partidos constitucionalistas españoles), la creación de grupos profesionales de lucha callejera o Kale Borroka (cuya función sería la de plantear sabotajes y ataques a diversos objetivos, entre ellos locales de partidos políticos, cargos, afiliados o viandantes que llevaran símbolos anti-ETA), la organización de movilizaciones frente a las movilizaciones de los grupos pacifistas o partidos anti violencia (la llamada campaña “Euskal Herria askatu”), y la violencia de persecución (frente a militantes pacifistas o cargos políticos de otros partidos). La organización de jóvenes, incluyendo menores edad, en muchas estas actividades refleja, por usar un término de Bernard Henry Levy, el “juvenismo” un rasgo prominente de las revueltas del 68, como es su carácter generacional, donde la referencia arquetípica es la Revolución Cultural China (lo que Badiou llama “el Evento” de la izquierda revolucionaria contemporánea). Las masas de gente joven rebelándose contra el viejo orden, trastocando sus pautas de autoridad, en plena calle, se convirtieron en expresión pública de la nueva fuerza de la izquierda revolucionaria vasca. Una vez fogueados en este tipo de lucha, muchos de los jóvenes pasarían a las filas de la organización militar ETA, superando así su crisis de militancia. Ellos fueron también un signo visible de una guardia de corps dispuesta a utilizar la violencia en contra de cualquier protesta 27 . Todo ello constituía una expresión del concepto de justicia revolucionaria tal como aparecía en las conversaciones entre Pierre Victor, Michel Foucault y Giles Deleuze, de las masas tomando sobre sus hombros la labor de proveer y personalizar este tipo de justicia sin tener que delegarla en ningún grupo profesional 28.

Junto con la ofensiva armada y callejera, la remodelación del programa mínimo de la forma de una nueva alternativa táctica, que fue lanzada a la calle por ETA con el nombre de la Alternativa Democrática, en 1994, ofrecería los términos de una nueva negociación política con el estado y de una nueva alianza política con los nacionalistas vascos. Tengamos en cuenta el análisis del historiador Francisco Letamendia, en un libro de 1992, afirmando que, en ese momento, la sociedad vasca era mayoritariamente antiterrorista (reconociendo el cambio sociológico y político dado tras 1979 29) . E indicaba los pasos necesarios para dar un vuelco radical a esta situación, por medio de una tregua y un acuerdo en pro de la autodeterminación con el PNV, para “ensanchar las bases sociales de una comunidad antirrepresiva vasca que hiciera posible una “unidad abertzale de acción 30”. Nos encontramos ante una estrategia que pretendía complementar dos vías aparentemente contradictorias: el reforzamiento de la tensión en la calle y los partidos políticos; y una doble oferta. A los partidos nacionalistas, PNV y EA (escisión del PNV) un acuerdo a favor de la autodeterminación a cambio de una tregua; y al estado, una negociación política. Así dijo ETA, “mediante una disminución de la “kale borroka” sobre sus intereses (los del PNV y EA), conseguiremos confundir nuevamente al PNV y a EA, e iremos preparando una nueva tregua que consiga romper definitivamente sus amarras con el Estado español 31”.

Está fue la estrategia seguida. La “socialización del sufrimiento” causó una tremenda tensión en el escenario político vasco. ETA estuvo a punto de matar con un coche bomba al que iba a ser el siguiente presidente del Gobierno Español del Partido Popular, José María Aznar, en diciembre de 1995. En agosto de 1997 secuestró y mató a un concejal del Partido Popular de Ermua (Vizcaya), Miguel Angel Blanco. Este hecho produjo la mayor reacción social en contra de ETA de toda la historia vasca. Pero ETA anunció en septiembre de 1998 una nueva tregua después de que el brazo político del MLNV suscribiera un acuerdo con los partidos nacionalistas PNV y EA a favor de una acción común por la autodeterminación. También inició una negociación con el Gobierno Español presidido por Aznar en mayo de 1999. Finalmente, ETA rompió la negociación y planteó a los partidos nacionalistas una propuesta para iniciar un referéndum ilegal en todas las provincias vascas, incluyendo Navarra y las regiones vascas del estado francés. Al negarse estos a participar, ETA rompió la tregua y comenzó nuevamente a matar. Los estrategas revolucionarios vascos trataron, así, de que el PNV, partido mayoritario de Comunidad Autónoma Vasca, rompiera sus amarras con el Estado, ya que se enfrentaba a un frente constitucionalista español que parecía que podía quitarle el poder institucional autonómico. Pero estas previsiones fracasaron, pues el PNV pudo ganar las elecciones de mayo de 2001, en la que la izquierda revolucionaria vasca tuvo una de las derrotas electorales más importantes de su historia.

  1. Carta de Brest/Charte de Brest/Bresteko Agiria, Declaración sobre la lucha contra el colonialismo en Europa Occidental, 1974, p. 3: “La lucha por la liberación nacional no es una lucha distinta de la lucha por el socialismo. Incluso no se puede decir que la lucha por la emancipación nacional esté ligada a la lucha por la emancipación social: no forman más que una misma lucha. La lucha de liberación nacional no es más que el aspecto particular que toma la lucha de clases en el país oprimido y sometido a la explotación y la lucha por el socialismo toma en nuestros pueblos la forma de lucha de liberación nacional”.
  2. Chales Powell, Pere Bonnin, 158-9.
  3. Li Chun, La transformación del socialismo chino, El Viejo Topo, 2006, Barcelona, p. 175.
  4. “Para el bloque KAS hacer política efectiva significa hacerlo globalmente como tal Bloque unitario y hacerlos sectorialmente por cada una de sus organizaciones, en su marco más específico de actividad, poniendo de manifiesto en la práctica su capacidad dirigente”. (Ponencia KAS Bloque dirigente, 1979).
  5. ETA, Declaración de la VII Asamblea, septiembre 1976, punto 3.
  6. Mercé Ibarz, Breu Història d´ETA (1959-1979), La Magrana, 1981, Barcelona, p. 112.
  7. El periodista Alfredo Grimaldos elaboró un estudio en profundidad de la continuidad e impunidad de los mandos judiciales, policiales y militares en el tránsito de un régimen para otro en su libro Claves de la Transición (1973-1986), Península, 2013, Barcelona.
  8. En los 80, los militantes de ETA “comenzarían con el uso del coche bomba con control remoto; el grupo alemán Baader Meinhoff, la Libia de Gaddafi y la OLP dieron dinero, armas sofisticadas y campos de entrenamiento en Argelia, Siria y Líbano” (Antoni Batista, La fuerza de la paz. Otegi, La campana, 2015, Barcelona, p. 68).
  9. Ezker Abertzalea Zutik eta Abian, Glosario, 2016, p. 5. http://www.ezkerabertzalea.info/wp-content/uploads/2016/02/Glosario.pdf .
  10. Egin, 19-10-1991. Este texto decía que “la negociación política no es la cumbre del procedeso pero es un arma, un medio, para conseguir algunos objetivos”.
  11. ETA, Alternativa y Negociación, 1987.
  12. Mao Tse-Tung: La construcción del socialismo, vía china o modelo soviético, Anagrama, 1975, Barcelona, p. 95.
  13. Wenceslao García Puchades, “Alain Badiou y el recomienzo de la Idea de comunismo a
    partir del althusserianismo, el lacanismo y el maoísmo”, Revista Internacional de Filosofía, nº 55, 2012. En este trabajo, “we intend to show that the basis of Badiou’s philosophical theory is originated in his thought about his political practice which began from the events of May 1968, and as Badiou will state later, which consisted of the restart of the Idea of communism under the Maoist sequence. This way, we will show how the French philosopher based this thought on his early works by trying to synthesize Althusser’s theory of structural causality, Lacan’s subjective theory and the Maoist dialectical theory”.
  14. José Antonio Rekondo, Bietan Jarrai. Guerra y paz en las calles de Euskadi, Aranalde, 1998, San Sebastián.
  15. José Artola, Qué pasa con el Movimiento de Liberación Nacional Vasco y su ETA, Ostoa, 2005, San Sebastián.
  16. Iñigo Bullain, Revolucionarismo patriótico. El MLNV, origen, ideología, organización, Tecnos, 2011, Madrid, p. 117-8).
  17. “Desde Lenin sabemos claramente que la filosofía representa la lucha de clases en la teoría” (Marta Harnecker, Los conceptos elementales del materialismo histórico, Siglo XXI, 1979, Madrid, p. XIII. Del prólogo de Louis Althusser).
  18. Louis Althusser, El porvenir es largo, Crítica, Barcelona, p. 300.
  19. Jacques Derrida, Espectros de Marx, Trotta, Madrid, 1995, p. 27.
  20. Dice del discurso de Marx: “así, al llamar a la lucha e incluso (cosa que nos apresuramos en olvidar) al postular el “terror revolucionario” al recomendar la “revolución permanente” y al designar, siempre, la revolución no como una necesidad a plazo sino como una inminencia, pues es carácter propio de la revolución el no ofrecer demora, si abre y atraviesa el tiempo, haciendo que se la viva como exigencia siempre presente” (Ibidem).
  21. Ignacio Ramonet, “La chispa francesa”, El País 10-12-1995.
  22. Ignacio Ramonet y AAVV, Porto Alegre (Foro Social Mundial 2002). Una asamblea de la humanidad, Icaria, Barcelona, 2002, p. 57.
  23. GARA, 5-11-2008.
  24. “la ideología ética es aquí, más que nunca, resignación autocomplaciente a las necesidades económicas de la rotación del capital” (J. Agirre, “Ética, moral y MLNV”).
  25. José Antonio Rekondo, Bietan Jarrai. Guerra y paz en las calles de Euskadi, Aranalde, 1998, San Sebastián, p. 179.
  26. Esta palabra tiene el significado de “atacando” o “arremetiendo”.
  27. Rekondo, p. 19-71. Este autor hace una detallada descripción del contexto y las características de la socialización del sufrimiento.
  28. Michel Foucault, Microfísica del poder, La piqueta, 1991, Madrid, p. 45-77.
  29. Francisco Letamendia, Historia del nacionalismo vasco y de ETA (1982-1992), R&B ediciones, 1992, San Sebastián, 1992, p. 440.
  30. Francisco Letamendia, Historia del nacionalismo vasco y de ETA (1982-1992), R&B ediciones, 1992, San Sebastián, 1992, p. 440.
  31. El Correo, 10-3-97.

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